Desde hace algún tiempo vengo leyendo en diversos medios extranjeros acerca de Bimodal IT. El anglicismo ya empieza a aparecer en el Perú, proponiendo una IT de dos velocidades: la primera, tradicional; la segunda, diferenciadora y potenciadora de innovación.
Luego de que muchas corporaciones en el sector percibieran la importancia de las buenas practicas internacionales, tanto el 2013 como el 2014 fueron años de preparación. Hoy en día, casi todas las empresas líderes prestadoras de servicios IT tienen la certificación ISO 20000 y ya persiguen la 27000.
¿Qué pasa cuando múltiples organizaciones, competidoras entre si, adquieren las mismas certificaciones, ergo, las mismas buenas prácticas? Primero, pierden el factor diferencial: aquellas prácticas se convierten en estándar de facto, algo que tienes que tener sí o sí para permanecer –que no liderar– el mercado. Segundo, las empresas terminan por parecerse, esto se llama isomorfismo: se hace más difícil destacar puesto que ya hace poco se ha hecho un gran esfuerzo por adecuarse a una norma común.
En este escenario es que Bimodal IT cobra su valor real: la empresa necesita seguir las normativas –el estándar– para mantenerse en el mercado; sin embargo, la empresa también necesita innovar para destacar en el mercado.

