Desde ya hace algún tiempo que trato de identificar los requisitos de la innovación a nivel corporativo. Me he pasado bastantes lecturas interesantes, horas en libros, presentaciones, artículos, y en todos se habla de un componente fundamental: La creatividad.


En el entorno corporativo peruano (latino quizá) la creatividad suena a pintores o músicos. A artistas o vagos. La piedra angular de la mayoría de los negocios (aquí) es la "optimización de procesos": Como hacer lo mismo de siempre de una manera más eficiente, sin incurrir en tantos costos, mejorando el margen, etc. El lineamiento suele estar catapultado por un fuerte isomorfismo: Todos tienen ISO 9000, nosotros también la necesitamos; Todos tienen ISO 20 000, nosotros nos apuntamos; Todos tienen ISO 27 000, vamos allí.

Son muy pocas las empresas que se ponen a reflexionar quién desarrollo aquella iniciativa o dónde surgió esa excelente práctica, que conforme se generalizó en el mercado, se ha convertido en buena y común. Vale decir que seguir las buenas prácticas de algo no está mal (ni está de más), pero, precisamente por lo último dicho, nunca estarás a la vanguardia. 

Las empresas que lideran un sector son precisamente las que descubren/generan aquellos esquemas. Esos mismos esquemas que al inicio las diferencian, y que, al volverse comunes, dejan de ser una característica especial de ellas. Por lo que buscan otros, algunas se quedan y no evolucionan, pero otras logran potenciar la innovación y se mantienen liderando el mercado.

Si eres directivo has de comprender que no te diferencias aplicando normas ISO o homologando tu empresa a los estándares internacionales. Eso simplemente te mantiene en el juego (de allí que son importantes). Si quieres que tu empresa sea un competidor más del mercado, homológate a tu diferencia; si quieres diferenciarte, busca el valor que pueden generar tus empleados, busca incentivar un ambiente creativo, en resumen, busca ser y que ellos sean lo mejor que pueden llegar a ser.

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