Las organizaciones siempre han buscado la máxima eficiencia. Optimizar costos e incrementar los beneficios suelen ser fundamentales a la hora de mantenerse en carrera en un mercado cada vez más exigente. Identificar la ventaja competitiva de la compañía es consecuencia de entender sus procesos y señalar los que generan mayor valor.


La mayoría de marcas tuvieron –tienen– también cambios a diferentes magnitudes para seguir disputando su lugar en el mercado. Nokia empezó fabricando papel; Nintendo, vendiendo cartas; 3M, provisionando corindón; Hasbro, vendiendo restos textiles. Muchos de estos cambios vienen impulsados por, precisamente, el haber identificado en dónde genera mayor valor la compañía. 

Pero identificar la ventaja competitiva no garantiza el éxito. Las empresas que siguen vigentes –con amplios beneficios– son aquellas que se mantienen constante evolución. 

Siempre hay una tecnología que puede optimizar el trabajo que una organización realiza. Un nuevo invento que puede cambiar las reglas de juego. La energía eléctrica provoco una revolución en la manera en que las organizaciones funcionaban; la telefonía agilizó las comunicaciones; el internet permitió trabajar con ingentes volúmenes de información. Siempre, ante cada uno de estos cambios, hubo empresas que supieron aprovechar las nuevas circunstancias y otras que salieron –muchas veces obligadas– de ese mercado. 

¿Ha visto usted cambios recientes en su entorno laboral? ¿Su empresa ha cambiado la manera de trabajar en los últimos 5 años? Si la respuesta es negativa, haga un análisis del mercado. Quizá otras empresas tengan una porción más grande de la tarta. Y sí, quizá haya alguna empresa que este creciendo vertiginosamente y, muy probablemente, no sea la suya.


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