Toda organización es soportada y administrada por personas. Ellas son –en primera y última instancia– las que hacen posible todos y cada uno de los procesos corporativos. Si, desde el inicio, la visión y la misión de la empresa no es correctamente transmitida nos encontraremos en un escenario bastante común: la sinergia se transforma en una palabra inexistente.


Los empleados deben conocer que trabajan para un objetivo definido, que abarca mucho más que su sola labor. Deben ser involucrados en la revisión de procesos y la detección de oportunidades. Si usted es jefe de un grupo humano, debe asegurarse que las decisiones del personal a su cargo siguen el lineamiento de la institución.

En muchos casos, la causa de acciones no acertadas es la desinformación. Quizá la solución no es cambiar personas, si no, cambiar de estrategia comunicativa. Cuando me consultan de este tema suelo recomendar que se hagan las siguientes preguntas: ¿Comunicar es –simplemente– entregar un mensaje? ¿Que barreras encuentra la comunicación a nivel de infraestructura? ¿Estoy comunicando la misión asertivamente, o –solo– mi interpretación de esta? ¿Existe un objetivo claramente definido a medio plazo? ¿Se alinean las metas corporativas con las metas del personal? y la mas importante: ¿Existe alguna crítica?

La critica es una muestra perfecta de que el personal que labora no se ha convertido en un completo autómata. En un ambiente de critica es donde surge la mejora. Pero si no se comunica correctamente, la primera será poco certera. Es por ello vital, empezar por dar una buena transmisión del mensaje y asegurar su correcta interpretación.


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