Si empezara este artículo preguntando ¿qué órgano es el más importante? seguramente habrían múltiples respuestas. Algunos –los más apurados– contestarían que lo son el cerebro o el corazón; otros, que los pulmones o el estomago; y –los más avispados– preguntarían ¿más importante para qué?.




Un ejercicio similar a este serviría –en el ámbito corporativo– para determinar el grado de sinergia dentro de una organización. Es frecuente observar empresas que tienen unidades aisladas, donde cada unidad se siente autosuficiente y cualquier petición es tomada como hacer un favor. No hace falta decir que el simple planteamiento de esa situación es un error de facto que viene determinado, no por el personal que opera dicha unidad, sino, por un defecto comunicativo que viene de arriba.


Uno de los principales indicadores que evidencian problemas comunicativos desarticulantes en su empresa es la continua crítica hacia un área determinada. Si usted observa comentarios como "son poco colaborativos" o "no tienen una buena actitud" –no lo dude– está presentando estos problemas.

La fuerza de una compañía viene determinado por la sinergia entre personas y la sinergia entre procesos. Si un área no puede ver lo que obtiene de las demás no quiere decir que ese componente no exista, sino, por el contrario, quiere decir que aquella área tiene una ceguera bastante grande, ceguera que debe ser atendida. En este punto es menester enfatizar que hablamos de un grupo humano, no de personas individuales, puesto que si hablásemos del segundo modo, la raíz del problema sería otra. Una entrevista individual ayudará a determinar en dónde se encuentra la raíz del problema.

Según mi experiencia, gran parte de la problemática que ocasiona esta actitud no-empática es la falta de alineación entre los objetivos de la empresa y los objetivos de la actividad que desarrolla el individuo. No porque –los objetivos– sean dispares o contrarios entre si, sino porque el ejecutante no ha podido visualizar como esta articulado el negocio. ¿falta comunicación? quizá no, falta el aseguramiento de ella, la validación de que el mensaje se ha entendido.

La próxima vez que se observe un problema de actitud generalizado, sopese la posibilidad de que no se trate de un problema de personas, sino de información.


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