Imagínese que es usted un bibliotecario. Tiene gran conocimiento de los libros (y sus ubicaciones) en la biblioteca donde trabaja. Usualmente recurren a usted las personas en busca de algún contenido específico o libro en particular. Usted hace una búsqueda en la base de datos de su mente y brinda una recomendación. Diríjase al estante numero tres, tome la revista "criminales de nuestros tiempos", en la página cuatro encontrará lo que busca. – responde. Imagínese que un día, que luego de hacer la recomendación habitual, al instante la sala se llena de agentes del gobierno, que lo llevan ante un tribunal.
La charla transcurre mas o menos así:
- Señor Juan, ¿Sabe por que está aquí? – Le dice el juez.
- No su señoría – Contesta usted.
- Ha infringido el reglamento numero 45236, y al hacerlo a perjudicado a Patroclo Buendía. – Le responden.
- Aún no comprendo como he podido yo perjudicar a ese hombre. – Responde
- Mire, esta persona fue un pederasta y ya cumplió su condena, por ende ya esta limpio, usted ayudo a que alguien encontrará antecedentes de esta persona en una revista de la biblioteca nacional. Dicha actitud, perjudica a esta persona, puesto que como le mencioné, ya pagó su condena. - Le dice el juez con voz recta.
- Usted responde – Usted verá señor. mi trabajo consiste en ayudar a que las personas encuentren la información que esta en la biblioteca, y verá, no considero lógico que me apliquen una pena por ello, en todo caso, ¿No sería mejor retirar la revista en cuestión?
- No podemos, atentaría contra la libertad de información, en todo caso debe usted olvidar. Si colabora no le impondremos pena alguna esta vez... – Le dice, mirándolo fijamente a los ojos.
- ... pero señor, yo no puedo obligarme a olvidar algo, es mas, mientras mas me esfuerzo para ello, mas lo recuerdo, me pide algo que no es natural... - Contesta usted, interrumpiendo al Juez.
- Pues verá señor Juan, no le estoy pidiendo un favor, esta obligado. De ahora en adelante recibirá diariamente varias listas, de personas y acontecimientos relacionados a ellas, que deberá olvidar. Cuando la gente le pregunte acerca del alguien o algo relacionado con la lista, deberá mentir y decir que no hay nada relacionado con lo que buscan. De lo contrario será retirado de su labor, enjuiciado por quebrantar la ley, y en su puesto se colocará a alguien que si pueda servir a la sociedad. – Dice el juez, con voz impetuosa.
Usted se retira, sabiendo que su trabajo ya no será de tanta utilidad. Poco a poco la gente se va dando cuenta de que usted no dice la verdad y van evitando preguntarle. Buscan directamente en los estantes, algunos dejan de frecuentar la biblioteca. Escucha comentarios de una biblioteca mejor, en donde el bibliotecario si conoce toda la información de ella. Luego de un año se ve obligado a marcharse, puesto que el dueño se ha percatado de que ya no le es útil.
Esta es una historia que hace referencia al derecho al olvido. Europa intenta penalizar a los buscadores por encontrar la información existente, en lugar de penalizar a las páginas donde reside dicho contenido. ¿Qué piensa? ¿Es posible obligar a alguien a olvidar? ¿Es la fórmula para que los políticos aparezcan limpios pasado un tiempo?
Mas información:
http://www.enriquedans.com/2014/05/sobre-el-imposible-y-absurdo-derecho-al-olvido.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Derecho_al_olvido
http://www.ibtimes.co.uk/right-be-forgotten-google-rejects-70-250000-removal-requests-1501029
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